terça-feira, 10 de junho de 2008

Soneto II


Amor, cuántos caminos hasta llegar a un beso,
qué soledad errante hasta tu compañía!
Siguen los trenes solos rodando con la lluvia.
En Taltal no amanece aún la primavera.

Pero tú y yo, amor mío, estamos juntos,
juntos desde la ropa a las raíces,
juntos de otoño, de agua, de caderas,
hasta ser sólo tú, sólo yo juntos.

Pensar que costó tantas piedras que lleva el río,
la desembocadura del agua de Boroa,
pensar que separados por trenes y naciones

tú y yo teníamos que simplemente amarnos,
con todos confundidos, con hombres y mujeres,
con la tierra que implanta y educa los claveles.



Pablo Neruda, 1959


Um comentário:

weber disse...

Me ha gustado mucho tu poema, es cojonudo,luego me pasas la dirección de los poemas de Pablo....Será que eres una chica tan sensible cuanto lo parece? Un beso,Ariel, de amigo porque ya tengo novia.